La mayoría de negocios pierden dinero porque sus vendedores se rinden demasiado rápido.
Comparto lo que aprendo cada día
llamando a los leads que otros
no llaman.
No soy un maestro ni pretendo darte lecciones de vida.
Vivo de levantar el teléfono, y abrir oportunidades donde
otros solo ven rechazo.
El mercado está lleno de gente con corbata que cree que
vender es esperar a que suene el teléfono o publicar contenido
inspirador en redes sociales.
Yo vivo de otra cosa. Vivo de hacer
las llamadas que nadie quiere hacer.
Hacer miles de llamadas durante la última década me dio una
claridad que no se enseña en ningún curso.
La venta real es más simple, más cruda y más rentable de lo que
cuentan los que no llaman…
Si persigues, pierdes: El que muestra necesidad se vuelve invisible.
Vender es un proceso de cualificación mutua, tú también eliges.
Si te justificas, pierdes autoridad: Cada explicación extra sobre tu precio
es una señal de que tú mismo crees que estás cobrando de más.
Si no haces las preguntas que pican, el cliente siempre te ganará con
el eterno "me lo tengo que pensar”.
Vender no es convencer a un adulto: Es diagnosticar si el problema
que tiene es lo suficientemente grave como para que quiera pagarte.
Si te suscribes, te mandaré correos en los que hablo de ventas, de emprendimiento y de cómo hago mi trabajo.
Ah, y también te venderé de vez en cuando.
Si eso te ofende, no entres. No vaya a ser que compres algo que cambie tu vida para siempre.
Cada día que no llamas es dinero quemándose en tu negocio.
La pregunta es ¿vas a seguir mirando hacia otro lado?
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Néstor Fernández
Operal Solutions